27 de Enero de 2012 SHABAT 4 de SHVAT de 5772

INTENTAMOS COMUNICARLE ESTE

MENSAJE

POR FAVOR

¡DETÉNGASE 1 MINUTO!

Y léalo

Un mensaje que diga que el mundo está cambiando y necesitamos participar activamente en su cambio.
Que estamos por abandonar la Era del materialismo y entrar en la Era del CONOCIMIENTO.
El CONOCIMIENTO de la PALABRA de DI-S, para poder andar en Sus Caminos.
El CONOCIMIENTO que une, más que el materialismo que divide.
Con la tecnología actual, podemos alcanzar a la gente de todo el mundo y unirnos a ella.

Para CONOCER escuchemos la palabra del Señor en la Torá:

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20 de Enero de 2012                         26 de Tevet de 5772

¡DETÉNGASE  1  MINUTO!

PARA  LEER  ESTE  MENSAJE

Hoy es viernes, ya estamos pensando en detener la marcha, por lo pronto por 1 minuto.

Paro todo lo que estoy haciendo y leo este sencillo y profundo mensaje.
Luego recupero el ritmo vertiginoso, pero ya mi alma, que tocó lo DIVINO, está con fuerzas suficientes para proseguir con la tarea positivamente.

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Viernes 13 de Enero de 2012 18 de Tevet de 5772

¡DETÉNGASE 1 MINUTO!

PARA LEER ESTE MENSAJE

Hoy viernes, y cada viernes, desde Toratenu, Ud. podrá entrar por un minuto, solo uno, en una dimensión espiritual, en su mismo hogar.

¿Cómo?

Por favor, interrumpa un instante lo que está haciendo por importante que sea, deje elevar a su alma leyendo las palabras que vienen a continuación, le hará muy bien, y después podrá proseguir con sus ocupaciones positivamente.

El cuarto Mandamiento nos dice:

«Recuerda el DÍA SÁBADO para santificarlo.»
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tablasdelaley

Todo el que entra a una sinagoga, sea en Israel o en la diáspora, verá casi siempre las Tablas del Pacto (Lujot Habrit) como decoración central. A veces encima del Arca, otras en vitrales o sobre una de las paredes, etc. Las Tablas son uno de los símbolos centrales del judaísmo, junto al Candelabro, la Estrella de David y el Shofar.

No siempre fue así, y recién encontramos las Tablas a partir del siglo XIII. El historiador E. R. Goodenough en su monumental libro “Jewish symbols in the Greco-Roman period” escribe y muestra el uso del Arca como símbolo en la época greco-romana, pero ni una sola vez señala el uso de las Tablas.
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purim1

Esther I

1. Aconteció en los días del Rey Ajashverosh, quien reinó sobre 127 naciones desde Jodu hasta Cush.
2. En aquellos días, el Rey Ajashverosh se sentó en su trono real en la Capital de Shushan.
3. En el tercer año de su reinado hizo un banquete para todos sus oficiales y sus siervos, el ejercito de Paras y Maday los nobles y los oficiales de todos los países estuvieron presentes.
4. Por mucho tiempo, por 180 días hizo gala de las riquezas de su reino y la belleza y magnificencia de su reinado.
5. Y cuando estos días terminaron, el Rey hizo una fiesta durante siete días para todo el pueblo de la Capital de Shushan, tanto para las personas distinguidas, como para las personas simples, en el jardín del Palacio Real.
6. Habían cortinas de fino algodón blanco y lana azul celeste, sostenidas por cordones de lino fino y lana morada, colgados de varillas de plata y pilares de mármol. Habían sofas de oro y plata y el piso estaba hecho de precioso mármol de color verde y blanco.
7. Las bebidas se sirvieron en copas de oro, cada copa diferente de la otra v había una gran cantidad de vino real, como solo un Rey podría permitirse.
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Janucá (חֲנֻכָּה, y sin puntuación diacrítica חנוכה), llamada la “Fiesta de las luces”, se celebra durante ocho días, conmemorando la derrota de los griegos y la recuperación de la independencia judía gracias a la victoria de los macabeos sobre los griegos, y la posterior purificación del Templo de Jerusalem de los iconos paganos, en el siglo II AEC. La festividad comienza el 24 de Kislev del calendario judío, correspondiendo este año 2010, al anochecer del miércoles 1 de Diciembre, y se extiende por 8 días consecutivos.
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El contacto en la pareja

 B”H
 
Queridos amigos, tengo el agrado de llegar a ustedes hoy por medio de este mail y, con la ayuda de di-s, por medio de muchos mas.
 
Bueno, me encantaría compartir con ustedes una experiencia única que me toco muy de cerca este último tiempo (gracias a di-s: b”h). A través de un noviazgo religioso conocí  bs”d a mi futuro marido. Es increíble como se puede llevar a cabo una relación “amorosa”, sin necesidad del contacto físico, solo conociendo a la otra persona en profundidad, escuchando, prestado atención en cada detalle. Porque seamos objetivos y pensemos un instante que nos aporta un abrazo, por ejemplo: el contacto despierta en nosotros un torrente de químicos a nivel molecular que son los encargados de la reacción de placer que solemos experimentar y que resulta tan eficaz a la hora de consolar a una persona. Ok, que hay de negativo en esto? absolutamente nada, justamente ese es el punto…es tan gratificante que hace las veces de velo hasta llegar al punto de cegar a la persona, anularla completamente, no es capaz de sopesar racionalmente el carácter del otro. En este caso, obviamente, me estoy refiriendo a una pareja.
Ahora, cuando casi por arte de magia, te diste cuenta quien es la persona que tenes a tu lado, una persona no solamente con virtudes sino también con defectos, tratas de justificar sus actitudes, o pensas que tal vez algún día pueda llegar a cambiar, error!! las personas rara vez pueden llegar a  mejorar sus malas costumbres.
 
Cual es su relación familiar?, como se dirige hacia a sus padres? como trata al resto de las personas?, es una persona alegre? agradecida? bondadosa? esta dispuesto a ceder cuando la situación lo amerita? me transmite seguridad?, compartimos las mismas expectativas?, me gustaría tener hijos con esta persona?….son algunas de las preguntas que debemos autocuestionarnos a la hora de elegir una pareja
 
Nuestra historia es muy larga y emocionante, todos los caminos se dispusieron b”h de tal manera que desembocaron en lo que hoy somos, viendo en retrospectiva, nada estuvo de mas ni de menos, tal cual asi tenia que pasar. A partir de nuestro noviazgo empezamos a crecer juntos.
 
La ausencia de contacto también me permitió conocerme a mi misma, hablar y escuchar mis palabras y sorprenderme de lo que oía, porque si bien no era del todo algo nuevo para mi, todo resultaba novedoso, digamos que me redescubrí. Ahora se en donde me encuentro y hacia donde voy.
 
Respeto y admiro al hombre a mi lado, no siempre estoy calmada (pero eso es mas por mi personalidad), confío plenamente en el, y pienso que las dificultades que puedan llegar a surgir bs”d las vamos a poder sobrepasar. Todo lo que hace o dice es para nuestro beneficio. Existen cosas que me molestan y también a el, tratamos de ponerlas sobre la mesa, aunque a mi me cuesta expresar mis emociones. El esta emocionalemte dispuesto a mi.
 
 
Nuestras fuentes hablan de una única alma que se dividió en dos partes en el cielo. En este mundo cada una de ellas anhela encontrar su otra mitad. Tengo certeza que bs”d el es mi otra mitad.
 
De las enseñanzas del Rebe de Luvabitch   (en Alegría Eterna):
Es costumbre bendecir a la pareja para que produzcan “un edificio duradero”. Antes de construir un edificio uno debe colocar sus cimientos; toda la fuerza y la perfección del subsecuente edificio depende del primero y antes que nada de la fuerza de sus cimientos.
 
…establecer un hogar judío sobre la base de Tora y mitzvot. Cuando el hogar judio es establecido con la parte interior de la Tora: Torat Hajasidut, la posibilidad de confundir luz con oscuridad y oscuridad con luz es minimizada.
 
…el matrimonio es el comienzo de una unión, en la que ambas partes verdaderamente se vuelven uno, unidos de por vida.
 
 
Espero haber llegado a ustedes y haberles despertado muchos interrogantes que, con ayuda de Di-s podré responder yo misma y/o a través de la consulta con un Rabino conocedor.
 
Gmar jatima tova.
Hasta la próxima!!

Parashá

Pedir disculpas

No importa si estoy en lo correcto o si mi insulto fue intencional o no. Lo cierto es que si herí los sentimientos de alguien, por esa razón tengo que pedir disculpas.

Hay dos enfoques que la gente utiliza, la “disculpa sincera”, y la “disculpa egoísta”.

El enfoque sincero es corto y amable, y suena así:
“Siento haberte lastimado. En el futuro me preocuparé de que no vuelva a suceder”.

Limpio, directo, sin excusas. Si alguien te hubiera herido, ¿no te sentirías mejor después de recibir una disculpa como esta?

Luego viene la “disculpa egoísta”. Que es algo así:
“Te pido disculpas. Pero no lo hice a propósito. Tuve un día muy duro y no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Igual, de todos modos, no deberías ser tan sensible”.

Esta persona ha verbalizado una “disculpa”, pero es una disculpa vacía ya que no hay arrepentimiento. La verdad es que la persona siente que no es su culpa y que en realidad no hizo nada malo.
Este tipo de disculpa no sólo no apacigua a la persona que resultó herida, sino que en realidad empeora las cosas. ¿Por qué? Debido a que esta “disculpa” está en efecto diciendo:

“El hecho de que mis acciones te hayan herido no es realmente mi problema. Y como no me arrepiento de mis acciones, no voy a hacer un esfuerzo por cambiar. Por lo tanto, si una circunstancia similar ocurre en el futuro, voy a actuar de la misma manera, ¡lastimándote nuevamente!”.

Lo que viene disfrazado de “disculpa” en realidad se convierte en un gran insulto.

Pedir disculpas puede ser una experiencia difícil y humillante. Es posible que nos sintamos vulnerables, bajos.
Pero no tiene que ser de esta manera…

Imagina que tu chaqueta se mancha. Por supuesto que debes llevarla a la tintorería. Pero, ¿te sientes deprimido cuando tu ropa está manchada? ¡Por supuesto que no!, tú sabes que una mancha no es algo permanente en el tejido.

El judaísmo dice que es lo mismo cuando cometemos un error. Nuestra alma es la prenda que se mancha. Y tenemos que limpiarla. ¡Pero cometer un error no significa que soy inherentemente una mala persona! De hecho, el Talmud (Yevamot 79) dice que el sentimiento de vergüenza es esencial para la naturaleza de un judío.

Una distinción debe hacerse entre culpabilidad “insalubre” y culpabilidad “saludable”. Culpabilidad insalubre es cuando uno se siente como una mala persona. Culpabilidad saludable es cuando uno mantiene en mente que es una buena persona, y al mismo tiempo reconoce que ha juzgado equivocadamente y que ha cometido un error.

Recuerda una ocasión en la que te hayas disculpado. ¿Cómo te sentiste después? ¡Limpio! Sacarlo afuera es una liberación expansiva, catártica, liberadora. Limpiamos la mancha y recapturamos esa pureza perdida. Rectificamos los errores del pasado y avanzamos.

La parashá de esta semana comienza así: “Ustedes están todos hoy aquí de pie ante Dios” (Deuteronomio 29:9). Alegóricamente, esto se refiere a Rosh Hashaná, el día en que todo judío está de pie ante el Todopoderoso y hace una introspección para ver realmente quién es.

Esta es la época del año para comprometernos a corregir nuestros errores. Dios está cerca en este momento, y como dice el verso en la parashá de esta semana: “Dios eliminará las barreras de sus corazones” (Deuteronomio 30:6)

(Extraido de aishlatino.com)

En la parashá de esta semana, Moisés le recuerda al pueblo judío los milagrosos eventos que ellos mismos experimentaron mientras estuvieron en Egipto y en el desierto. Y luego de reiterar todo lo que había ocurrido, Moisés agregó:

“Pero Dios no te dio un corazón para entender, u ojos para ver, u oídos para escuchar hasta el día de hoy”. (Deuteronomio 29:3)

A pesar de que el todo el pueblo judío había experimentado personalmente todos los fenómenos milagrosos en primera persona, Moisés declaró que ellos no habían entendido, visto o escuchado nada sino hasta el día de hoy. La razón por la cual Moisés dijo esto puede ser una poderosa lección para nuestras propias vidas.

¿Cuántas veces miramos hacia atrás con asombro e incredulidad y no entendemos cómo pudimos haber actuado de tal o cual manera? Así como hemos visto una fotografía del colegio y hemos exclamado: ¿En qué estaba pensando con ese peinado?

La razón por la cual existe esta diferencia entre como vemos las cosas hoy y como las veíamos en el pasado, es que todas nuestras acciones del pasado estaban basadas en las experiencias de vida que habíamos tenido hasta ese momento. Por lo tanto, unos años más tarde -después de haber vivido y experimentado muchas más cosas- tenemos una marco de referencia completamente distinto sobre el cual basar nuestras decisiones. Y estas decisiones, por lo general, serán radicalmente diferentes a las que tomamos inicialmente.

Moisés quería que el pueblo judío entendiera este importante principio. A pesar de que habían atestiguado y vivido muchos milagros, en el futuro, tendrían cada vez más y más experiencias que agregar a la ecuación mental cuando reflexionaran acerca de estos recuerdos. Y esto implicaba que tendrían un nivel inferior de creencia en Dios y de convicción que lo que tenían en ese momento.

La verdad es que, cuando algo ocurre en nuestras vidas, entonces tenemos claridad absoluta y entendemos porqué ha ocurrido. Pero a medida que pasa el tiempo, recordamos aquellos eventos con una nueva perspectiva, y esto puede cambiar dramáticamente nuestra percepción de los mismos. Ahora tenemos más experiencias en nuestras vidas, y por lo tanto, observaremos estos eventos con ojos completamente distintos.

Hay veces en las que hemos visto claramente la mano de Dios en nuestras vidas. Hemos sentido como Dios está completamente en control de la situación y nos guía por el camino correcto. Pero a medida que pasa el tiempo, olvidamos nuestra sólida e inamovible creencia.

Moisés no quería que el pueblo judío recordara los milagrosos eventos que habían experimentado y que perdieran la grandiosa claridad que tenían acerca de la existencia de Dios y del amor que Él sentía por ellos.

Y ese es el poderoso mensaje. Recuerda un momento en el cual supiste que Dios estaba haciendo un milagro para ti. Y a medida que recuerdas este evento, piensa que Dios “no te dio un corazón para entender, u ojos para ver, u oídos para escuchar hasta el día de hoy”. Si es que puedes eliminar el espacio natural que hay entre tu creencia en Dios de hoy y la creencia en Dios de aquel momento, entonces estarás cumpliendo las órdenes de Moisés y podrás vivir cada día dentro de una increíble y alegre realidad espiritual.

Admitiendo los errores

La parashá de esta semana proporciona una herramienta importante para admitir nuestros errores:

“Cuando termines de separar todo el diezmo de tu cosecha… dirás delante del eterno tu Dios: he eliminado de la casa lo consagrado, y también lo he entregado al Leví, al prosélito, al huérfano y a la viuda…” (Deuteronomio 26:12-13).

La Torá nos está diciendo que para evaluar nuestro estado espiritual de manera adecuada, el ingrediente clave es hablar en voz alta. “Dirás la siguiente declaración ante Dios”, es decir, articularás verbalmente dónde has tenido éxito y dónde has fracasado.

El Majzor ArtScroll explica:

“Como un ser inteligente, pensativo, e imaginativo, el hombre tiene todo tipo de pensamientos que atraviesan constantemente su mente. Incluso los pensamientos sublimes de remordimiento y de crecimiento personal no son extraños para él, pero no perduran. Para que sus pensamientos tengan sentido y perduren en el tiempo, debe expresarlos en palabras, porque el proceso de pensamiento culmina cuando las ideas son expresadas y clarificadas”.

“Esto no es tan fácil como parece. Por lo general es intensamente difícil para las personas admitir explícitamente que han actuado mal. Tendemos a excusarnos a nosotros mismos. Nos negamos a admitir la verdad. Desviamos la culpa. Negamos lo evidente. Somos excelentes para racionalizar. Pero la persona que extrae de sí misma la desagradable verdad, “he pecado”, ha realizado un acto grande y significativo”.

Todo el mundo sabe que Adán y Eva cometieron un grave error en el Jardín del Edén. ¿Pero fue su principal error el comer de la fruta? ¡No! Una mirada a los versículos (Génesis 3:8-13) revela algo mucho más profundo:

“[Después de comer, Adán y Eva] se escondieron de la presencia del Eterno Dios entre los árboles del jardín. Dios llamó a Adán y le dijo: ‘¿Dónde estás?’”.

“Tu voz oí en el Jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo, así que me escondí”.

Dios le preguntó: “¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso del árbol que te ordené que no comieses de él, comiste?”.

Adán contestó: “La mujer que me diste para estar conmigo, ella me dio del árbol, y comí”.

Entonces Dios le dijo a la mujer, “¿Qué es esto que has hecho?”.

Y la mujer dijo: “La serpiente me incitó, y comí”.

Rashi explica la secuencia: obviamente Dios sabe lo que Adán ha hecho, sin embargo, nolo ataca con una acusación. Por el contrario, Dios entabla una conversación preguntando de manera suave, y sin ser amenazante: “¿Dónde estás?”. Él le da a Adán la oportunidad de admitir su error y de expresar su arrepentimiento.

En contraposición a esto, Adán se esconde y le echa la culpa de todo a Eva. Por otra parte, Eva le traspasa la responsabilidad a la serpiente. ¡Todos alegan no haber hecho absolutamente nada malo!

Ese fue el peor error que cometieron.

Dios sabe que no somos perfectos, Él nos creó de esta manera. Pero lo que si espera de nosotros es que asumamos la responsabilidad de nuestras acciones y que reconozcamos cuando hemos actuado mal. Ya que si no hacemos esto, no hay esperanza de que corrijamos nuestro comportamiento en el futuro.

Esta lección se puede aplicar a la crianza de los hijos. Imagínate entrar a la cocina y encontrar a tu hijo apoyado en la mesada, estirando su mano para alcanzar el tarro de las galletas. No lo culpes, no lo ataques, y no lo castigues sentándolo contra una esquina. Ya todo está hecho, la única pregunta que queda es cómo va a lidiar él con su error. Intenta preguntarle de manera casual, “Hey, ¿qué pasa con las galletas?”. Esto le dará una oportunidad de decir la verdad sin sentirse amenazado.

¿Por qué a la mayoría de las personas les cuesta admitir que están equivocadas?
Una posible explicación es que sin un estándar absoluto de lo que es correcto y lo que es incorrecto, no existe ninguna razón para admitir los errores. La revista Newsweek informa:

“Uno ingresa a los tribunales y el tipo te mira como diciendo, ¿cuál es tu problema? ¿Qué importa si maté a tu hijo?’”, dice Virginia Irick, cuyo hijo adolescente fue asesinado hace varios años atrás en Filadelfia. De las 1200 familias atendidas por un programa de asistencia, sólo 10 han visto que la persona que mató a su ser querido demuestre algún tipo de remordimiento. Eso es menos del 1 por ciento.

En la sociedad occidental, la aversión a disculparse es una enfermedad generalizada. Si alguien encierra a otra persona en el tráfico, o destruye un matrimonio, admitir la culpabilidad está fuera de moda. De hecho, la psicología pop ha hecho todo lo posible para eliminar el concepto de “culpabilidad” de nuestro léxico. Es mucho más fácil racionalizar nuestros errores y hacerlos desaparecer. Dicen que no es bueno sentir culpa, “¡suprímela!”.

Por un lado, esta supresión no es saludable. El negarse a admitir los errores, es deprimente y paralizador. El pesar se queda dentro y se infecta.

En otro nivel, esta supresión es francamente peligrosa. Cuando uno repite un acto inadecuado, eventualmente llegará a racionalizarlo como algo apropiado. El Nazi Himmler escribió que en su experiencia personal de matar judíos, el punto de inflexión llegó cuando fue capaz de dormirse por las noches sin ningún tipo de culpabilidad. Él sabía entonces que había cruzado el punto de no retorno.

Esta lección es crucial a medida que nos acercamos a los Iamim Noraim, el momento en que nos encontramos frente al espejo y vemos la cruda realidad de quienes somos verdaderamente. Maimónides explica:

“Por cada mitzvá de la Torá que una persona transgrede, necesita confesarse ante Dios… ¿En qué consiste esto? La persona debe decir: ‘Dios, he pecado ante ti; he hecho este acto específico; me avergüenzo de mis acciones, y nunca más lo volveré a hacer” (Leyes de Teshuvá 1:1).

En el judaísmo, la confesión es un asunto totalmente privado, entre tú y Dios. De hecho, la palabra hebrea para confesión – le-hit-vadot – está escrita en forma “reflexiva” que connota el actuar sobre uno mismo. Aunque le hablamos a Dios, Él ya conoce la verdad.

El problema es cuando no estamos dispuestos a admitir la verdad frente a nosotros mismos. Como el profeta Jeremías dice: “Dios nos juzgará cuando digamos: ‘No he pecado‘”.

Increíblemente, el incidente de Adán y Eva se produjo en el primer Rosh Hashaná, el día en que nació la humanidad. Rosh Hashaná es el día más oportuno para reparar aquel error.

Que estos días festivos sean un tiempo de crecimiento espiritual para todos nosotros.

Elul

Todo es diferente cuando el mes judío de Elul llega. Es una época de amor, anhelo, reconciliación, perdón y retorno.
¿Qué significa “retorno” realmente? ¿A qué queremos retornar? Jeremías proclamó, “Retorna, virgen de Israel, retorna a estas, tus ciudades” (Jeremías 31:20). Somos comparados a una virgen que finalmente puede retornar a su prometido, a un exilio del cual se puede retornar a una tierra reconstruida, que antes estaba vacía y desolada.

Nadie puede retornar a un lugar en el que nunca estuvo antes. ¿Hemos sentido realmente cercanía a Dios y hemos anhelado su presencia así como una novia anhela a su amado? ¿Nos hemos identificado tan fuertemente con el destino del pueblo judío, que nuestros logros personales no pueden proveernos con satisfacción suficiente para apaciguar el dolor nacional que sentimos por no ser lo que estábamos destinados a ser como pueblo?
Para muchos de nosotros la respuesta es el silencio. Y para muchos hay momentos de belleza y conexión que desearíamos duraran para siempre. Hay momentos en los que nos sentimos totalmente conectados al pueblo judío como un todo, escuchando las noticias ansiosamente.

Microcosmos de cuerpo y alma

La manera en que nos relacionamos con Elul es un microcosmos de la manera en que nos relacionamos con nuestro cuerpo y nuestra alma. El cuerpo quiere adquirir, comprar más y más. El alma quiere conexión, más y más profunda.
La gran ilusión de la vida es que el cuerpo (que intelectualmente nosotros reconocemos como mortal) se siente real y permanente. Y por otra parte, el alma (que todos sabemos que es infinita, porque es parte de Dios), se siente vagamente ya que es intangible.

Nuestros sabios nos dicen, “Un momento de ‘retorno’ y buenas acciones en este mundo, valen más que toda la vida en el mundo venidero” (Ética de Nuestros Padres 4:17). Este es el mundo de enormes oportunidades espirituales. Es el escenario perfecto para ponernos a prueba, mientras nuestras pasiones y celos arden dentro de nosotros. Cada victoria tiene un profundo impacto en nuestra conexión con Dios y con el hombre. En el sentido más profundo, nuestra autoestima se construye, ladrillo a ladrillo, cuando elegimos conquistar nuestra impulsividad y nuestros deseos. El problema es que somos muy miopes para ver la vista panorámica de esta batalla dentro de nosotros. Estamos muy ocupados batallando. Fallamos, una y otra vez. Dejamos que nuestros fracasos nos definan y erosionen nuestra fe en el hecho de que estamos luchando una batalla que es ganable. Con demasiada frecuencia nos sometemos a las órdenes de nuestro cuerpo y silenciamos los anhelos del alma. Nos damos por vencidos.

Dios está cerca

En esta época del año, es cuando la cercanía a Dios es más tangible. Es como si un velo invisible, que nosotros diseñamos a través de malas decisiones, miedo y dolor, fuera removido milagrosamente. Elul es comparado a la época del año en que Dios, a modo de parábola, es comparado a un rey de carne y hueso que reside en su palacio y que es virtualmente inaccesible para la persona promedio. Sin embargo, una vez al año, el rey abre sus puertas para conocer a su pueblo. Cualquiera puede acercarse al rey para decirle lo que piensa en su mente y en su corazón, sabiendo que el rey está ahí para escucharlo.
¿Cómo encontramos al rey? Existen varias prácticas en elul para ponernos en sintonía con su poder.

1. Recitar Salmo número 27.

Al Rey David, nos comenta el Talmud, le fue entregada algo de la vida de Adán. Por lo tanto, de la misma manera que Adán, su alma es un compuesto de todas las almas que serán depositadas alguna vez en algún cuerpo. El libro de los Salmos nos entrega palabras que tocan la esencia de cada experiencia humana posible, desde el ángulo más profundo posible. El Salmo 27 es uno de los Salmos que nos ayuda a resolver el conflicto entre nuestro cuerpo y nuestra alma. El primer verso lo dice todo, “Dios es mi luz”. Esto significa que Él no sólo creó el mundo físico, sino que nos guía a través de él con Su luz. Así como encender una luz en un cuarto oscuro ayuda a que un niño reconozca que tigres y leones son sólo sábanas y almohadas, similarmente, podemos dejar que la luz de Dios remueva nuestros más profundos temores, tristezas y limitaciones.

2. Recitar Selijot.

Selijot son plegarias que comienzan en elul (los Sefardíes comienzan el 1ro de elul, mientras que los Ashkenazies comienzan al final del último Shabat) y continúan hasta Iom Kipur. El tema principal de las Selijot son los 13 Atributos Divinos de Misericordia. Dios reveló su verdadera naturaleza a Moisés cuando él pidió conocer a Dios en la máxima medida que un mortal puede conocerlo.

Finalmente Dios es conocible. Nuestra capacidad de conocer está limitada por el hecho de que vivimos en el tiempo lo cual distorsiona nuestra percepción de la realidad. Somos físicos y tenemos vidas cortas, y tenemos enorme subjetividad emocional. Como Dios es misterioso y trascendental, tratamos de achicarlo, por así decir, para que parezca más asequible. La peor manifestación de esto fue la construcción del becerro de oro. Moisés quería palabras que le dieran al pueblo judío acceso a Dios en la medida de lo humanamente posible.

Cada uno de los 13 atributos existe dentro de nosotros también. Cuando nos unimos como grupo y proclamamos estos atributos en voz alta, así como lo hacemos en el servicio de las Selijot, afirmamos lo que Dios es y lo que nosotros somos. Esto tiene tal fuerza que el Talmud nos dice que los atributos siempre generan cambio.

Aquí hay una breve reseña de los atributos y de su significado:
1-2. “Dios, Dios” (las cuatro letras Yud-Kei-Vav-Kei):
Dios nos está diciendo que no cambia. Tiene compasión infinita por nosotros antes y después de que pequemos, sabiendo que somos sólo humanos, y cuando fallamos por culpa de nuestra humanidad Él está abierto a nuestros deseos de cambiar y a nuestro retorno. Por esta razón, su nombre que significa “Ser”, es invocado dos veces, una por antes y una por después de nuestra caída y retorno.

3. “La fuerza”:
A diferencia de la compasión humana que está limitada por nuestra paciencia y fragilidad, la compasión Divina es comparable a una fuerza inalterable”.

4. “Quien es piadoso”:
El le da a los “pobres”; a nosotros que somos pobres espiritualmente.

5. “Y lleno de gracia”:
Él da libremente y en abundancia.

6. “Él es paciente”:
Dios nos da tiempo de cambiar, y tenemos que soportar el sufrimiento, para cambiar de dirección, Él da sólo en la medida que la situación individual de la persona demanda.

7. “y tiene mucha bondad”:
Dios elige juzgarnos favorablemente cuando nuestras motivaciones son ambiguas.

8. “y verdad”:
Incluso si alguien ha cometido muchos errores y ha hecho cosas terribles. Dios todavía lo recompensará por el bien que ha hecho.

9. “Crea bondad para miles de generaciones”:
Fortalece las fuerzas del bien para que duren para siempre. Un ejemplo de esto es que literalmente todos los que están vivos hoy en día son afectados por el bien que Abraham, nuestro antepasado, hizo en su vida.

10. “Lleva los pecados del deseo”:
Dios permite que los pecados actúen como un trampolín para llevar a una persona a un nivel más alto de lo que podría haber logrado sin el arrepentimiento. Un ejemplo de esto es una persona que decide comenzar a respetar leyes de cashrut, y es tentado cada vez que pasa por un restaurante no casher.

11. “Y los pecados de la rebelión”:
Incluso cuando una persona tiene el ego tan grande que siente una necesidad de controlar o atacar toda ley humana o Divina, si se abre a sí mismo, Dios ampliará su visión lo suficiente como para ver más allá de los límites de su ego.

12. “Y pecados de negligencia”:
Cuando la fuente del pecado es una pasiva, despreocupada y alienada relación con la vida, y esta fuente es siempre la desesperación que viene de pensar, “Nada de lo que hago maraca una gran diferencia de todos modos”, Dios le dará el mejor regalo de todos – la esperanza – cuando hay voluntad de asumir la responsabilidad. Esto es cierto incluso si la actitud subyacente ha estado allí durante años.

13. “Y limpia”:
Incluso la insensibilidad que aparentemente es el resultado inevitable del desarrollo de malos patrones de respuesta frente a la vida y a otras personas, literalmente, puede desaparecer a través de la teshuvá, el arrepentimiento.

Cuando somos el reflejo de estas características frente a todas las personas imperfectas en nuestras vidas (es decir, todo el mundo incluidos nosotros mismos), encontramos la divinidad que está latente en todos nosotros, y fortalecemos su voz.

Cuando hacemos nuestro mejor esfuerzo para cambiar, debemos hacer una evaluación honesta de lo que somos, y de las decisiones que nos llevaron a ser de esta manera. Si hacemos esto honestamente, nos daremos cuenta de que hemos cometido errores.

El primer paso para el cambio es confesar lo que hicimos mal a Dios. Ninguna persona debe estar involucrada. Nadie puede otorgar claridad espiritual, nadie puede borrar el daño espiritual y emocional. El segundo paso es reconocer que todas las malas decisiones son en última instancia perjudiciales, y debes darte permiso para sentir remordimiento. El tercer paso es hacer cambios prácticos de comportamiento.

Si los pecados afectan a otras personas, entonces hay dos pasos adicionales. El primero es restitución material, en caso de que exista la posibilidad (por ejemplo, devolver el dinero que sabes que no es tuyo si te guías a través de las normas de la Torá), y la segunda es lograr la reconciliación pidiendo perdón.
Asegurémonos de utilizar el mes de Elul correctamente, así, dejemos que nos lleve a vivir con autenticidad, y a sentir una mayor apertura, amor y perdón.

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